miércoles, 26 de enero de 2011

JUAN BIMBA VS. PABLO PUEBLO

Día aciago de Julio Borges

Cuando el diputado Julio Borges saca al ruedo político al personaje de la canción Pablo Pueblo nos hizo recordar a Juan Bimba, quien fue otro personaje de la política criolla que Acción Democrática utilizó en sus primeros tiempos cuando se vendía como el partido del pueblo.
Juan Bimba era un joven sonriente, vestido de liquilique, con el saco desabotonado, los ruedos del pantalón enrollados, calzado con alpargatas, usaba sombrero de cogollos y en el bolsillo trasero del pantalón tenía un bollo de pan.
Por supuesto que Julio Borges no iba a utilizar a esta figura para que representara el papel de personaje del pueblo venezolano. Juan Bimba es una figura que grafica a los pobladores de la Venezuela rural aún hoy en día, después de más de sesenta años de su aparición.
No es posible que el Diputado Borges conozca a Juan Bimba, puesto que éste no entra en los círculos que frecuenta la oligarquía venezolana, no es invitado a las fiestas en el Country Club o a reuniones en la embajada de los Estados Unidos, ni viaja a Miami.
A Juan Bimba lo encontramos en todos lados. Él es quien habita en los ranchos de las ciudades venezolanas, ya que las medidas de los políticos que gobernaron anteriormente a este país lo obligaron a huir de su ambiente natural para no dejar morir de hambre a su familia. Ya no pudo atender más a su conuco y tuvo que meterse a buhonero. Los riesgos de vivir en el campo, como lo son encontrarse con una serpiente venenosa, un tigre, una baba o un caimán, un rayo en medio de la sabana, los cambió por los peligros de la ciudad como son las actuaciones de los malandros, los deslaves de los cerros, el desbordamiento de las quebradas, la insalubridad de los barrios, y otro montón más. Pero no le quedaba otra opción, tenía que sobrevivir.
Sepa Diputado Borges que en la Venezuela rural aún sobreviven millones de Juan Bimba, que subsisten a pesar de estar sometido a una forma moderna de esclavitud como es la tercerización que ejecutan los llamados grandes productores agropecuarios y que en otras épocas los denominaban “grandes cacaos” a los cuales usted si conoce y defiende sus intereses aunque hayan sido mal habidos.
Ahora Julio Borges trae de la mano a “Pablo Pueblo”. A este personaje no lo conocemos en Venezuela. Quizás lo consiguió en uno de sus frecuentes viajes internacionales o es uno de los tantos latinoamericanos expulsado de los Estados Unidos.
Le recomiendo a “Pablo Pueblo” fijarse en el ejemplo de Juan Bimba, a quien esta misma camada de políticos le ofreció el cielo y las estrellas para que finalmente lo dejaran en la puerta del infierno.
Julio Borges intentó hacer una gracia y le salió una morisqueta. Qué falta de imaginación y de creatividad demostró el 20 de enero en la sesión de la Asamblea Nacional.
Indudablemente ese fue un día aciago para Julio Borges. Quiso mostrarle al país que era un buen gallo de pelea y quedó como un gallo pataruco castrado. Le dieron hasta en el cielo de la boca.